miércoles, 21 de diciembre de 2011

I basquetbol you.

    Es una historia creo que más bonita que la mía, gracias por permitirme publicarla.


Hola, yo soy Héctor un Celtic de corazón y adicto al deporte más hermoso del mundo, el Basquetbol.
Todo empezó en la primavera del 2000, cuando el primer acercamiento que tuve con el que actualmente es el único amor de mi vida, marcó mi futuro, tuve la fortuna de ir a casa de un tío todo el fin de semana, cabe mencionar que mi tío odia los deportes, como tenía tele de paga y yo solo era un niño tierno y adorable (jajaja), me dejo escoger la programación.
Curiosamente ese fin de semana fue el tan esperado “All-Star Weekend”, el evento más importante del circuito profesional de mayor renombre a nivel mundial: La NBA.
Mi sorpresa fue ver a Vince Carter lograr una de las actuaciones más espectaculares en la historia de la liga en el concurso de clavadas, ver a Jeff Hornaleck arrebatarle el título de Tirador de triples a grandes como Dirk Nowitski o Ray Allen.
Mi emoción duro poco, porque al día siguiente en el partido de estrellas Shaq (todavía joven) acabó con la competencia, de la misma manera que un adulto le quita un dulce a un bebé.

A partir de ese fin de semana comenzó algo que mis papás creyeron que sería pasajero, yo también lo creía, empecé a entrenar al año siguiente, al año y medio para ser exactos.

Primeros dos meses de entrenamiento: Fisura en el tobillo izquierdo, estuve 4 meses fuera y en abril del 2002 reanudé actividades, estuve entrenando medio año y no mostraba progreso alguno en mis habilidades, hasta que llego una persona que cambió mi perspectiva. A esa persona le debo mucho y hasta la fecha sigue siendo mi único entrenador.
A los 10 años aproximadamente en 2004 ya había jugado juegos delegacionales y distritales, seguía siendo fiel al equipo que me dio la oportunidad de jugar midiendo menos de 1.40, aunque ya me habían ofrecido para esas fechas unirme a otros equipos y rotundamente siempre decía: No gracias. Así seguí varios años, mi única vida era entrenar y entrenar y entrenar. Comenzó algo enfermizo dentro de mí, algo que hasta la fecha sigue siendo mi cruz: Intolerancia o frustración al fracaso.
Hubo un punto en el que no solo bastaba con jugar básquet, leía básquet, veía básquet, respiraba básquet, comía básquet, lo peor fue la llegada del internet y la tele de paga.
Estaba tan traumado que mis amigos y compañeros de equipo me empezaron a llamar “la enciclopedia”. Y hasta la fecha no he podido librarme de ese apodo.
Y ahí fue la mejor etapa de mi vida, el entrenamiento me rindió frutos, ya no era el niño de 1.40 que todos veían raro y aunque nunca fui alto tenía más capacidad atlética que muchos, me ofrecieron 2 becas en escuelas privadas para secundaria, 1 para prepa. Tenía de donde escoger, pero me daba más satisfacción saber que yo estaba según todos en:”El equipo feo”, donde nunca iba a crecer como jugador, donde perdía mi tiempo, donde malgastaba mi talento, etc.
Desarrollé una arrogancia que me cerró muchas puertas, no me costaba meter 20-25 puntos por partido, el problema es que tenía actitud de prepotencia y burla. Hasta que un buen día mi entrenador, mi mentor, me gritó de una manera más allá de la relación Entrenador-Jugador, hasta ese momento entendí que si no tienes humildad no tienes nada.
El día que el coach se jubiló, el equipo fue en picada, al punto que todos los jugadores sin excepción buscaron otros equipos, yo entré al renombrado Venustiano Carranza, donde las técnicas de entrenamiento eran mejores y por ende los resultados eran mejores que antes. Le ganaba a mi hermano, a mi primo y a mi coach.
La razón por la que dejé de entrenar fue la misma que en pasado: Lesiones, y acompañado de las lesiones, el curso para ingresar a la prepa. Desde febrero de 2009 no he vuelto a tener un entrenamiento formal y constante.
Cuando ingresé a la prepa 2 lo primero que hice fue buscar al entrenador de la selección, mi sorpresa fue ver caras conocidas, lo cual me agradó, en ese equipo había química y fuimos campeones del interprepas. Mi satisfacción fue el haber ganado la presea que mi hermano siempre quiso pero que nunca consiguió. Mi último logro importante en el ámbito deportivo
Ese año conocí a unas personas que cambiarían mi visión, empecé a divertirme siempre y a no vivir enamorado de ganar. Desarrollé el amor al juego. Aprendí a aplicar en mi juego personal lo que veía en la NBA.
Actualmente juego en 4 equipos diferentes y me causa felicidad saber que soy como me decía mi coach: El enano chin… o bueno eso dice la gente.
La verdad no cambiaría nada, porque no me arrepiento de mis decisiones. Quiero que mis hijos desarrollen una pasión igual o mayor que la mía.


“El mejor cumplido que puedes recibir es aquel que viene de parte de tu rival” Allen Iverson

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